GodSpell

Hace unos días fui a tomar unas cervezas a La Sucursal, un bar de Madrid regentado por un melómano empedernido. No había mucha gente, el ambiente, aunque un poco frío a esas horas tempranas, se estaba caldeando gracias a la música que allí pinchan.Un grupo de rock estaba preparándose para dar un concierto a pie de barra. La situación me recordó a esos bares sevillanos en los que cantaores y guitarristas flamencos se funden con el público. La música atrapa el tiempo y a todo el que allí se encuentra. Ideas cruzadas un tanto absurdas, pensé.

Irrumpe Nina Simone. Sin pedir permiso, arrogante, maniática, inundando todo el local con su piano desenfrenado. Bailes alrededor del fuego, convulsiones, palmas, alucinaciones. Repetición. Ojos en blanco, persecución, viaje astral, elegir entre el camino de la izquierda o el de la derecha. Pecador, corre hacia la roca.
Dichosa música, experiencia religiosa.

Ir a la letra de Sinnerman

 

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